Hilarión Frías y Soto, fue un médico, político, periodista y escritor que luchó en las Guerras de Reforma y de Intervención a favor de los liberales. Nació en Querétaro, Querétaro, en 1831 y murió en la Ciudad de México en 1905. Fue secretario de gobierno de Querétaro y diputado en el Congreso de la Unión. Colaboró en El Siglo Diez y Nueve, La Orquesta, donde apareció Vulcano en 1862 y Álbum fotográfico en 1868, también publicó en El Monitor Republicano y El Diario del Hogar.

En 1904 publicó una serie de escritos que pretendían refutar las afirmaciones hechas por el ingeniero Bulnes en contra de Benito Juárez, y en las que buscó enaltecer la virtudes del Benemérito, se trata del texto Juárez Glorificado y la Intervención y el Imperio ante la verdad histórica, refutando con documentos la obra del señor Francisco Bulnes intitulada El verdadero Juárez.

En el libro Andanzas de un liberal queretano. Hilarión Frías y Soto, que será presentado el viernes 24 de febrero, a las 16:00 horas, en el marco de la 38 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (Tacuba 5, Col. Centro, Ciudad de México), la autora Beatriz Lucía Cano Sánchez analiza la figura de este personaje poco conocido pero destacado dentro del debate público. Además de notable literato, se dedicó a la docencia, la política y la historiografía, actividades con las que ganó cierto renombre. Sin embargo, por haber sido contemporáneo de grandes personalidades como Ignacio Manuel Altamirano, Vicente Riva Palacio y otros, los reflectores de la crítica se centran poco en su figura.

Su legado incluye traducciones, artículos periodísticos, obras históricas y literarias. Participó también en las lides políticas: en su tierra natal ocupó diversos cargos públicos y fue diputado federal en varias ocasiones. Hizo todo lo posible por figurar en los primeros planos; intentó -sin éxito- que se aprobara la ley del divorcio o que sus novelas, que discutían la realidad social de forma indirecta, se convirtieran en referentes sociales. Su “verbo fogoso y tajante” se ponía de manifiesto en opiniones “sinceras” pero “radicales”. Aunque, ha sido poco reconocido como historiador, debe ser considerado uno de los iniciadores del mito liberal sobre la guerra de Intervención francesa y el Imperio. Su vida lo demuestra como un férreo pensador liberal que participo en la configuración de la nación, ya fuera desde la trinchera política, en las páginas de algún periódico o llegando incluso hasta tomar las armas.